THE FLAME CODEX
SHAQ’OR

La prisión de la mente

Iluminación · Rama IV · Las prisiones de la mente

«La mejor prisión para un alma es aquella que no puede tocar ni sentir, si no te das cuenta de que eres prisionero pues no vas a querer escapar.»Del libro El refugio del corazón

Te hago un planteamiento: desconéctate del sistema, deja de pagar cuentas y huye a una cueva. ¿Qué pasará?

Sabemos que no podemos dejarlo todo para vivir apartados del mundo, pero eso no significa que estés perdido. Humanamente hemos creído siempre que somos prisioneros de nuestra vida, sin darnos cuenta de que de lo que somos prisioneros es de nuestra propia mente.

Te volviste el prisionero de tu propia creación, igual que si estuvieras jugando en realidad virtual. ¿Quieres salir de esta prisión que no puedes palpar?

Los candados que heredamos

Las creencias que llevas dentro fueron heredadas de nuestros ancestros. Ellos nos enseñaron a relacionarnos con la vida a través de ellas.

Con el tiempo, esas creencias se convirtieron en candados dentro de nuestra psiquis, en nuestras tendencias y en nuestras formas de pensar y de sentir. Son candados que nos apartan de la revelación de que Dios es omnipresente y existe en nosotros.

Y no estamos solos en esto. Así como surge el pensamiento personal, el colectivo es la suma de los pensamientos de todo el mundo. La humanidad en conjunto crea pensamientos cargados de miedo y sufrimiento, y he aquí el mundo en el que vivimos. Piensa en cuando se creía que la tierra era plana: al caer esa idea, la percepción colectiva cambió de manera trascendental. Las creencias se aclaran en cada persona a medida que también la colectividad lo hace.

¿Quieres cambiar el mundo? Cambia tu forma de pensar. Sería difícil esperar a que el mundo se vuelva benevolente y dulce para que bajes la guardia, pues los demás piensan igual. Empieza por ti mismo.

Tú no eres la mente

La mente es la prisión que te lleva a generar dilemas y creencias, a los que les entregas toda tu atención hasta quedar atrapado en ellos. Pero tú no eres la mente. Y te aseguro que, si esta es buena para algo, es para infundir miedo: en tu afán por no sufrir o por impedir que alguien sufra, generas más sufrimiento, que se inocula dentro de ti a través del miedo, sobre todo el miedo a morir o a perder lo preciado.

Eso solo prueba que la mente está operando desde el campo del dolor, del sufrimiento y del ego. Entonces te pregunto: ¿cómo confiarás en una mente que opera en el espectro del dolor para que te guíe en tu proceso espiritual?

Saltamos de una experiencia a otra, entre el dolor y el placer, las ganancias y las pérdidas, el orgullo y la culpa, y la mente nos vuelve a vender la idea de que la próxima experiencia sí nos traerá la felicidad. ¿Hasta cuándo vamos a confiar en esta mente fría y calculadora?

Mira algo muy sencillo. Nuestro Ser es por esencia amor y felicidad, y por eso la mente se mueve con ese impulso de buscarlos. Pero la mente es inerte: no puede sentir ese amor ni esa felicidad por sí misma. Como cree que es la persona y que el amor no está en ella, sale a buscarlo afuera. La mente te aprisiona en búsqueda de una felicidad que ella es incapaz de sentir.

Preguntarte «¿es así?»

Si asumes una idea como algo real, ella se convertirá en tu realidad, y más aún cuando ni siquiera la cuestionas. Y algo te aseguro: nadie la podrá cuestionar por ti. ¿Cómo cambiarás algo que ni siquiera te das cuenta de que necesita ser cuestionado? Así caemos en el dogma, suponiendo como verdadero lo que alguien dijo, como eso de tenerle temor a Dios.

La mejor manera de liberarte de esos esquemas es cuestionándolos, preguntándote constantemente: ¿es así? La inteligencia es quien cuestiona, no el ruido constante de tu mente. Tus creencias dependen de tu percepción: cuestiónalas y libérate de la prisión de la mente.

No tienes que limpiar todo el fango de tu mente. Solo tendrás que remover el poco fango que se requiere para hallar la llave que te libere. Al cortar las cadenas ajustadas por esos candados mentales, más libre te sentirás.

De la mente al corazón

La mente, por sí sola, no puede hacer esta trascendencia; solo es un mecanismo. Quien despierta y se da cuenta es tu Consciencia, y el primer paso surge en tu corazón. No te sirve saber mucho si no tienes la vivencia de lo que aprendes.

Por más que la duda surja, será trascendida a través del corazón, porque allí está la sabiduría por vivencia directa de que nada es como la mente lo piensa. La devoción es tan poderosa que, te aseguro, en algún momento rompe la ignorancia.

Puede que suene muy simple decir que solo necesitas cambiar tu foco de atención de la mente a tu corazón. No es tan fácil: realmente necesitas aprender a hacerlo, y para ello necesitas querer hacerlo.

Empieza por cambiar la idea de que eres diferente y separado de los demás. Puede que veas diferentes personalidades, pero nadie es diferente a ti. No confíes en tu mente para que te dé la respuesta de algo que ya es innato en ti.

Desenmarañar la mente

Comprendo que, en medio de estas marañas de sufrimiento, tu único pensamiento para Dios sea a veces un grito de ayuda. Pero al empezar a remover todo esto, liberas la duda y cambias tu percepción. Entre más te descargas del dolor, del rencor y de los sentimientos de inferioridad, en más claridad entras, y así te das cuenta de tu presencia. Por mi parte, tuve que desenmarañar mucho dolor de mi pasado, y hoy te puedo decir que, de no haber soltado, seguiría aferrado a ideas de lo que es la verdad.

Mira profundo dentro de ti a qué o a quién le entregas tu luz. Rompe las cuerdas que te mueven como una marioneta: mira tus vicios y sabrás quién es tu titiritero, y asume la responsabilidad de cortar esos hilos.

Tal vez todo lo que has vivido hasta este momento ha sido parte del tejido que te trajo a la pregunta que te estás haciendo justo ahora. No hay nada nuevo que se pueda desarrollar en ti, porque tú eres eterno; lo que sí puedes es dejar aflorar lo que ya está dentro de ti. Y aunque no puedas huir a una cueva, sí puedes refugiarte en tu propio corazón, donde está tu Consciencia, la esencia de lo que sí eres. Desenmaraña tu mente y fluirás desde el amor.

De los libros del Dr. Zuluan Orion: Devoción · El refugio del corazón · Deshojando el Corazón de la Eternidad