THE FLAME CODEX
MI’RAH

Tu cuerpo y tu mente no son lo que eres

Iluminación · Rama II · Lo que no eres

«Nosotros no somos este cuerpo que habitamos y con el que nos desplazamos en las coordenadas del tiempo y del espacio: somos mucho más que eso.»Del libro Deshojando el Corazón de la Eternidad

Cuando empecé mi proceso de despertar, los maestros con los que aprendí, en su gran mayoría occidentales, me decían siempre lo mismo: «No eres la mente, no eres el cuerpo, no eres lo que sientes…». Esas palabras tienen un propósito muy claro.

Se trata de que te desconectes de aquello que te dificulta llegar a lo que realmente eres, para que puedas reconocerlo. Por eso, para profundizar, te llevan a descartar todo lo demás que no eres, hasta que llegas a tu propia consciencia. Ahí se revela un conocimiento innato, que es parte de tu Ser. No es una teoría más. Es un simple saber que es así.

Te invito a recorrer conmigo ese camino, paso a paso y con calma. No se trata de quitarte nada, sino de que veas lo que siempre ha estado ahí.

Ver primero lo que no es

Quien empieza un camino espiritual comienza a ver con claridad lo que no es, porque todavía no puede ver lo que realmente es. Por eso este camino empieza descartando.

Empieza por lo más cercano. No eres tu brazo, ni tu pierna, ni tu cabeza, ni ningún otro objeto, porque simplemente eres tú. Cuando lo comprendes de verdad, tu cuerpo ya no puede contener tu identidad.

Parece sencillo, pero nos cuesta. Nos hemos vuelto maestros en engañarnos a nosotros mismos, creyendo que lo único que somos es este cuerpo en el que vivimos. Al identificarnos con el cuerpo, nos percibimos como alguien aparte y nos identificamos con aquello que es «mío». No es necesario hacerte propietario de nada. Incluso al asumir esas ideas como «tuyas» estás aceptando algo erróneo: la idea de un individuo separado.

Lo que llega y se va

Así como no eres tu cuerpo, tampoco tus pensamientos pueden definirte. Llegan y se van, y por eso ninguno de ellos es capaz de contener tu esencia por completo. Lo mismo pasa con tus sentimientos, buenos o malos: tampoco pueden abarcar tu ser, porque también llegan y se van.

Al verte a través del cuerpo, presumes que en alguna parte de tu cerebro surge eso que se supone que son tus pensamientos. Pero todo ello, tu cuerpo y tus pensamientos, es energía que se mueve en la Consciencia.

Fíjate en esto con calma. Lo que llega y se va no puede contenerte, porque tú sigues ahí cuando se ha ido. Todos somos seres espirituales, y en el espíritu no hay mente.

Ni siquiera la energía

Hay quienes insisten en que somos pura energía. Pero la energía también se transforma: pasa por distintos estados de vibración, de un extremo al otro. Eso nos lleva a concluir que tampoco somos eso.

Sé que esto es más difícil de entender, así que lo llevaré un poco más lejos. Para que se pueda decir que hay luz, detrás tiene que haber un ser consciente, firme. La luz misma surge de una consciencia universal, capaz de generarla desde su propia esencia.

Así, en el proceso del despertar, necesitas observar si eres algo en particular. Al hacerlo, verás quién es el testigo.

Lo que queda

Te propongo una pregunta muy sencilla. Si removiéramos todos los objetos, las cosas y los seres del universo, ¿qué quedaría?

La respuesta no es difusa, ni compleja, ni desconcertante. No para el Ser. Lo que quedaría sería el conocedor.

Ese conocedor eres tú. No eres una cosa más entre las cosas, sino aquello que se da cuenta de todas ellas: del cuerpo, de los pensamientos, de los sentimientos y de la energía, sin ser ninguno de ellos. Somos indefinibles, quizá, e inaprehensibles: nada puede atraparnos del todo.

Y no lo vas a descubrir razonando: no llega como una conclusión de la mente. Es una revelación que se da por sí sola, y en ella Dios te dirá que al fin lo has encontrado.

Descartar para después abrazar

Quiero que entiendas bien el sentido de todo esto, porque es fácil confundirse. Descartar lo que no eres no significa despreciar tu cuerpo, ni pelear con tus pensamientos o con tus emociones.

Una vez que te das cuenta de lo que eres, después de descartar todo lo demás para llegar a esa esencia, tu Ser busca una reconciliación con todos los aspectos que son de él. Eres el espíritu universal y no tienes un lugar fijo, pero también existe todo esto sensorial y material que el Ser está experimentando. Lo abstracto y lo concreto son parte de esa dualidad, y nuestro Ser también necesita reconciliarlos.

Y entonces descubres algo más: tú también estás en todos, porque la Divinidad nos vive a todos. Esa vivencia de unidad no es una experiencia de los sentidos, y mucho menos algo que tu mente pueda justificar. Es mucho más simple que todo eso. Es un saber profundo e innato, mas no intelectual: saber que estás en todo y en todos. Y una vez ocurre, no vuelves a lo anterior.

Nuestro Ser es tan puro que, aun después de realizar todo lo que es, sigue buscando más profundo esa claridad. Estamos hechos de la esencia de la Divinidad. Tu Ser, no tu cuerpo, aunque tu cuerpo también es parte de esa Divinidad.

Tu propio Ser es digno de la Divinidad. La creencia de lo opuesto es la carga con la que han programado nuestra psiquis, es decir, nuestra mente y nuestras emociones. Por eso te digo: no te mires a través del cristal oscuro de tu mente. Abre las ventanas y mira todo sin filtros, desde tu inocencia y desde la humildad de tu propio espíritu. Deja que tu intuición te lleve, poco a poco, hacia lo que tu ser, y no tu mente, quiere.

El conocedor está aquí ahora mismo, mientras lees estas palabras. Y una vez que lo hayas visto, aunque sea por un instante, no lo olvides nunca.

De los libros del Dr. Zuluan Orion: Iluminación · El refugio del corazón · Devoción · Deshojando el Corazón de la Eternidad