THE FLAME CODEX
LOV’HEN

Todo es gracia

Iluminación · Rama VI · El corazón

«El despertar no se puede forzar, sé ahora que solo se dará por gracia de la Divinidad.»Del libro El refugio del corazón

¿Qué tan cerca quieres que esté Dios? Vive en tu propio corazón, literalmente debajo de tu nariz. Ahora mismo Él sabe que estás leyendo estas palabras, porque Él las puso ahí para que tú las leyeras.

Así obra la gracia. Dios se comunicará contigo como Él lo considere necesario, y sabrás que es Él porque te ama y siempre querrá lo mejor para ti.

Nada sucede sin gracia

Nada en tu vida espiritual, y ningún esfuerzo de tu mente, ocurre sin gracia. La transformación ocurre por la intervención de Dios.

El despertar sucede cuando el Ser está listo, ni un minuto antes. No hay manera de forzarlo, no existe una lista de pasos que haya que seguir para que ocurra, simplemente no la hay. Tampoco hay un número exacto de horas de meditación que lo garantice. Siempre llegará al alma que está lista, y ocurrirá por la gracia de Dios, porque es Él mismo quien se revela como tu propio ser.

Los antiguos yoguis, encerrados en cuevas, meditaban hasta depurar tanto la mente que esta se volvía prístina y permitía que lo obvio surgiera de manera natural. Pero esas técnicas requieren mucha disciplina y no son tan fáciles en el mundo en que vivimos, con nuestras familias y nuestros compromisos económicos. Recogiendo mi propia experiencia y la de muchos de mis pacientes, encontré un camino viable: la devoción hacia Dios. Por este camino devocional hacia el corazón, muchas personas se han abierto a una espiritualidad clara, donde solo estás vivenciando a Dios en tu corazón.

El mérito y la entrega

¿Quiere decir esto que tus esfuerzos no sirven? No. Hoy te puedo decir que cada momento por el que pasé y cada meditación que realicé fueron el mérito que generé para que las posteriores vivencias llegaran a mí. Hay que generar el mérito. Pero el despertar es incontrolable, va más allá de la mente, y todo ese proceso solo surge del Ser.

Mientras estamos fragmentados, nos cuesta vernos íntegros y en unidad con el universo. Nuestro reflejo se distorsiona en mil pedazos: cada creencia, cada pena, cada conflicto, cada dolor, cada frustración. Y es difícil integrar la imagen de algo absoluto en algo quebrado. Al meditar, dejas que tu atención descanse y se disuelva en ese océano profundo de vida que no es otro distinto de ti, y los fragmentos empiezan a reintegrarse. La gracia siempre le llegará a quien esté listo, pero aun así habrá que hacer mérito y cultivarse en devoción.

Por eso pide que se haga Su voluntad: no se trata de lo que tú quieras para ti. No hay nada que tú quieras que el Padre universal no quiera de manera majestuosa para ti. Él desea para nosotros lo que nuestra alma necesita, mientras nosotros deseamos tan solo lo que nuestra mente quiere.

El puente de la devoción

Entrégate en amor y devoción, sin pedir nada a cambio. Este vínculo tiene que ser auténtico, porque lo único que Dios espera de ti es que reconozcas su presencia. No tiene que ver con ninguna técnica, sino con una transformación: es una forma de unirte con el Universo y de conectar con tu poder y con tu verdad.

Mientras permanezcas en el estado de separación, necesitarás un puente de devoción para cruzar, y entonces te darás cuenta de que el Padre y tú son uno. Todo eso te lleva a la gracia, que es igual al sentimiento de estar enamorado, y vivirás este proceso devocional todavía más profundamente, en niveles mucho más sutiles.

Cada alma vive este vínculo de una manera distinta. Tus experiencias nunca serán como las mías: a cada uno le tocarán pruebas diferentes. Pero mantente atento, porque la gracia siempre estará a tu alcance. Solo Dios sabe cómo comunicarse contigo.

Existir ya es gracia

Toda nuestra existencia está llena de gracia, porque nosotros mismos estamos llenos de vida. Esa es la primera expresión de la gracia en todos los seres humanos: la gracia de existir, de vivir, de ser, de conocer y aprender, de percibir. Dios nos creó dentro de Él, y Él habita dentro de nosotros.

Hay gracia en todas tus experiencias, en cada momento compartido con tus hijos, incluso en los momentos más dolorosos. Si logras ver la vida desde esta perspectiva, la apreciarás todavía más. Dios siempre te está protegiendo. Ten la certeza de que, a pesar de lo que hagan otros, su divina presencia está ahí; muchas veces es Él mismo quien está transformando tu karma en circunstancias que podrían ser mucho peores, pero que terminan siendo liberadoras.

Dios te ama tanto que sostiene en su inteligencia el escenario para que sigas viviendo tu película, aun en la ignorancia. Pero tú no estás separado, ni eres diferente, ni otro. ¿Te das cuenta de que estás con vida? Él es Dios esperando a que te des cuenta de ello.

Un romance a la altura del corazón

Siente tu corazón lleno de gratitud hacia todo el Universo, hacia todo lo que te rodea. Esa es la belleza que el Padre mismo te está ofreciendo. No dejes que nada ni nadie te aparte de esta relación.

Él siempre sabrá si sientes un fervor verdadero, no como una manifestación dogmática ni como quien se siente obligado a doblar la rodilla. Esta relación se vive de una manera muy inocente: es el romance en su forma más pura, a la altura de tu corazón, con el Ser que habita dentro de ti.

Te invito a buscar la gracia de Dios a través de tu propia vida, con la confianza de que es posible, de que es real. Dios existe más allá de cualquier creencia, de cualquier libro o iglesia, y tú eres perfectamente capaz de establecer una relación con Él, sin intermediarios.

De los libros del Dr. Zuluan Orion: El refugio del corazón · Iluminación · Devoción