THE FLAME CODEX
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Amar lo inamable

Iluminación · Rama VI · El corazón

«Por eso el siguiente paso es amar lo inamable, penetrando las capas oscuras de nuestras formas de pensamiento, reconociendo arquetipos, emociones y todas las demás cosas ocultas en nuestra alma.»Del libro El refugio del corazón

Cuando eras niño no tenías sentido de propiedad. Los muebles y las cosas de la casa eran de tu familia. Al crecer empezamos a tener la idea de pertenencia, y entonces comenzamos a amar lo que creemos nuestro. Hasta a las personas que amamos las convertimos en objetos.

¿Y qué pasa con todo lo demás, con lo que no consideras tuyo? Y aquello que dices que es tuyo, ¿lo amas de verdad? Probablemente no sea amor verdadero, sino un vacío que tratamos desesperadamente de llenar cuando estamos desconectados de nuestra esencia.

Nos enseñaron a amar con condiciones

Aprendimos a amar solo lo que es nuestro y lo que la mente considera correcto. A los niños les decimos quién merece su amor y, sobre todo, quién no. Crecemos creyendo que el amor se esconde detrás de los logros y las recompensas: si te portas bien, recibes un regalo. Desde pequeños nos condicionan a sentir que somos dignos del amor de nuestros padres solo cuando nos comportamos como ellos esperan, como si el amor fuera un premio que se da a cambio de algo. Así entrenamos al alma para buscar la recompensa, pero no nos enseñan a amar las cosas más simples de la vida.

Fuimos creados como una extensión del Amor universal. El verdadero propósito del alma es ser guardiana del Universo: somos los cuidadores que vinimos a amar y a sostener la vida. Pero una vez que nos domestican, olvidamos cómo amar nuestro entorno y a quienes lo forman.

Lo que nos cuesta amar

Como humanos, siempre rechazamos lo que no es deseable, lo que nos cuesta aceptar o transformar. Por eso vivimos deseando otra existencia, otro tiempo, otro entorno, otro lugar. Así la mente se queda con todo el poder, y eso termina siendo la causa principal de nuestra desconexión con el Ser.

Vinimos a este mundo a amar la vida tal como es, pero nos enseñaron que hacerlo es una debilidad. No sabemos amar las limitaciones de nuestro carácter, nuestras dificultades para relacionarnos o lo que no nos gusta de nuestra apariencia. Siempre estamos peleando contra todo eso, y la idea de amarlo ni siquiera nos pasa por la mente.

Necesitamos aprender a amar el instante, a amar lo que nos causa dolor, a amar nuestras limitaciones, nuestro cuerpo tal como es, nuestro entorno tal como es, nuestro mundo. Y, sobre todo, amar todo aquello que no somos capaces de aceptar. Solo así podremos transformar nuestra vida.

Muchas veces, en la vida espiritual, nos desgastamos tratando de forzar la atención para llegar a niveles más sutiles de consciencia, y nos olvidamos de nosotros mismos. Pero es justamente nuestra humanidad la que abre la puerta a la máxima expresión del amor: poder fluir a través de lo denso y amarlo. Eso es lo que nos permite amar nuestro propio dolor y todas las limitaciones que trae vivir encarnados.

Son tus propias limitaciones las que te hacen sentir incompleto, y el único gurú iluminado capaz de llenar esos vacíos es el que aparece en tu documento de identidad. No necesitas embellecer esa versión cruda y cotidiana de ti para crecer. Empieza por amar y abrazar lo que ya eres: alguien que sufre, que duerme, que se cansa, que tiene ciertas limitaciones y un carácter determinado.

¿Se llevaron tu amor?

Tal vez, mientras lees estas palabras, estés atravesando algún duelo. Fuimos programados para amar solo lo que creemos nuestro, y por eso somos capaces de pasar del amor al odio en un abrir y cerrar de ojos cuando lo que amamos se nos escapa de las manos. Si alguien se fue de tu lado, te pregunto: ¿se llevó tu amor con él?

Es duro, lo sé. Pero cuando te digo que ames lo que es difícil de amar, no me refiero a esa persona que te dejó, sino a todo lo que surge dentro de ti a raíz de lo que pasó. La tristeza, el dolor, la rabia, el resentimiento o el odio respiran en ti y nacen en tu consciencia. Tu mente te dirá todo lo que perdiste y lo mal que se portó esa persona contigo, pero tu mente y tu Ser son dos cosas distintas.

Cuando no puedes amar

Al pedirte que ames todo lo que surge dentro de ti, no me refiero al acto consciente de tener sentimientos hacia ello. No puedes amar la injusticia ni la crueldad, pero sí puedes amar tu dolor. El amor del que te hablo es profundamente espiritual. Cuando llegas al punto de no poder amar algo, se abre una puerta al Universo, a un nivel mucho más profundo, para que Él ame y transforme por ti.

Cuando llegan las adversidades, solo necesitamos aceptar aquello que nos está causando dolor. Una vez que eso es posible, nos rendimos a la vida para que fluya a través de nosotros y nos permita amar lo inamable. Tu mejor amigo es el Padre-Madre universal, y lo único que tienes que hacer es invitarlo a entrar en tu vida, para que penetre con su amor trascendental, capaz de cambiarlo todo.

Cuando lleguen los momentos dolorosos, entrégate, empieza a mirar hacia adentro y permite que el amor universal y la consciencia divina amen por ti. Te conviertes simplemente en el vehículo por donde fluye el amor, en el portal para que Él entre y cambie todo lo que tu humanidad está viviendo. Esto es una relación que se construye con devoción, con fe y con entrega.

El dolor del otro

Amar así es integrar: avivar tu luz hacia todos los lados oscuros de tu ser, hacia todo lo que tú eres. Y no termina en ti. La felicidad total y plena llegará cuando todos los seres sean felices, porque todos son una extensión tuya. No podrías hablar de una felicidad absoluta si alguien está en dolor: cuando estás en unidad con todo, el dolor del otro también se hace parte de ti.

Comprender esto te hará sensible ante el dolor ajeno. Por eso es tan importante llevar luz a las partes de tu ser donde hay sufrimiento.

Somos humanos, capaces de equivocarnos y expuestos al dolor y al sufrimiento en tantos niveles, pero nada de eso define tu nivel de desarrollo espiritual. Es precisamente a través de este contexto humano que tu alma es capaz de aprender, de generar luz y de adquirir la capacidad de sostener su centro.

Empieza por ti

Cuando esperes que alguien te ame, pregúntate primero si te estás amando lo suficiente. Pretendemos que todos nos amen, pero ¿cómo podría ser posible si somos incapaces de amarnos a nosotros mismos? Cuando buscas la aceptación de tu familia y de tu círculo social a través de las cosas materiales, te será imposible sentir amor, porque lo estarás condicionando todo a la aceptación de los demás.

Acepta todo aquello que estás rechazando. Mírate con tus limitaciones, tal como eres. Cuando te abres al amor del Padre-Madre universal, permites que fluya a través de ti con una fuerza profunda, refinada y sutil, y uno de Sus aspectos divinos sostiene aquello que a ti te cuesta amar.

De los libros del Dr. Zuluan Orion: Iluminación · El refugio del corazón · Deshojando el Corazón de la Eternidad