«Este despertar no llega a los elegidos, llega a quienes estén listos.»Del libro El refugio del corazón
Durante mucho tiempo guardé para mí mis experiencias místicas. Las consideraba muy íntimas, y también temía que nadie las pudiera entender.
Si hoy las comparto, no es por vanidad. Es para mostrarte que esa posibilidad, así como me esperaba a mí, te está esperando a ti. No intento convencerte ni hacerte seguidor de ningún tipo de filosofía. Solo te invito a indagar y a querer vivenciar a la Divinidad en ti, a través de ti mismo y no de mí.
Un ser del común
Con humildad de corazón te lo digo: soy un ser del común. Nací en Colombia, en una familia de clase media, con todas las limitaciones y los conflictos propios de las familias modernas. Si alguien así ha podido vivir estas experiencias, eso demuestra que la vivencia del despertar no es una exclusividad de yoguis, monjes o monásticos. Por eso estoy convencido de que el despertar es posible para toda persona que sinceramente quiera recorrer la senda del alma.
Mi vida ha sido un viaje asombroso por el que la Divinidad me ha guiado, desde mi sufrida infancia hasta el júbilo de mi estado de unidad. Cada una de mis vivencias ha tenido un propósito sagrado, y hoy, al mirar atrás, me siento profundamente agradecido. Le doy gracias al Padre por haberme dado las herramientas necesarias para asumir mi proceso de vida, y por la ayuda que me brindó en los avatares inesperados de la existencia.
Los contactos íntimos que he tenido con la Divinidad tal vez han sido fruto de mi devoción a este proceso espiritual. Por eso te lo repito: todo lo que ha sido posible para mí también es posible para ti. Y te lo digo con certeza: solo a través de la inocencia y de la liberación de ideas te darás cuenta de quién eres realmente.
En Consciencia, la diferencia entre tú y yo es ninguna, porque Dios no se muta ni se altera en ninguna forma: así como Él es en ti, es en mí. El sol alumbra para todos.
¿Qué significa estar listo?
Estar listo es pararte en esa verdad, vivirla y reconocerla. Toda la búsqueda y todo el mérito se deben convertir en la vivencia donde favoreces la presencia, donde solo hay silencio. ¿Cómo vas a buscar lo que tú ya eres?
La Divinidad está en todo y en todos, y no hay versiones más poderosas de ella en nada ni en nadie. Lo único diferente es que hay almas más fundidas en esa presencia que otras, y eso ocurre porque han elegido entregarse devocionalmente.
En realidad no estamos evolucionando, como si fuéramos humanos que van hacia lo espiritual. Estamos recordando lo que somos: pura consciencia que ha descendido a este plano físico a tener esta experiencia humana. Recuerda quién eres y te darás cuenta de que eres parte del todo, en unidad.
Ten confianza en que ya eres, aunque miles de millones de almas a tu alrededor te digan que no es verdad y te empujen a creer que tu realidad es solo esta materialidad en la que vives. La verdad es liberadora y sublime: Dios y tú son uno.
Nadie te cierra el paso
Nadie te está poniendo un impedimento para tu despertar. ¿Qué estás esperando que pase? Si ya te estás dando cuenta de que estás con vida, sé leal y relaciónate con aquello que se está dando cuenta. Rompe relación con tu mente, que es la que te dice que te falta algo o que necesitas algo para realizar que ya eres.
Si dudas de lo que te cuento, pregúntate esto: ¿no será que nunca has vivido algo así porque tú mismo sigues cancelando esa posibilidad? Si das un paso hacia la luz, la luz dará cien pasos hacia ti.
Cuidado, eso sí, con la vanidad espiritual. Muchas personas que creen haber alcanzado un desarrollo espiritual más alto le dicen a Dios que lo aman en el silencio de su meditación y, al salir, ofenden y desprecian su obra. Al final, el único músculo que han desarrollado es el del orgullo y la vanidad.
Obra, obra, obra
Lo escrito puede ser falso o verdadero. ¿Quién lo sabe en realidad? Solo quien hace de la vivencia su forma de recorrer los senderos invisibles del Ser.
Tal vez no creas una sola palabra. Si al menos me concedes el beneficio de la duda, deja que Dios toque tu corazón en cualquier momento. Todo lo que necesitas es estar presente y disponible para Él.
Si tuviera que dejarte un solo consejo, sería este: busca siempre buena y transparente compañía. Sé un fervoroso seguidor de la verdad. Ten perseverancia y constancia con las prácticas que decidas hacer, cualesquiera que sean, y concédete el tiempo necesario y suficiente para profundizar en ellas.
Y nunca esperes resultados: obra, obra, obra. Mantente presente, a diario y en todo momento. Es una inmensa riqueza para el alma.
Entrégate al amor benevolente y compasivo de la Divinidad, pues es Ella misma quien te vive. Despójate de todas las ideas que te impiden vivir en esta plenitud, y trabaja en ello: esmérate en correr los velos que te nublan, limpia la mugre que escondiste bajo la alfombra y libérate. Así lo vivo yo: en cada instante de mi día a día favorezco mi presencia, y vivo y disfruto cada momento en el silencio, porque es a través de él que podemos escuchar.
Como los pétalos de una rosa
Lo que la humanidad necesita es despertar a esta Consciencia. En la medida en que más personas lo hagan, más testimonios habrá de lo que significa, y eso animará a otras a seguir también este proceso. Vamos en un éxodo triunfal de la mente al corazón.
Que tu corazón y tu mente estén siempre abiertos, como los pétalos de una rosa, para recibir la lluvia, los cálidos rayos del sol o la visita inesperada de un pájaro picaflor. No descartes ni condenes nada solo porque no responda a las exigencias de tu intelecto. Esto es apenas el comienzo, y también está disponible para ti.
De los libros del Dr. Zuluan Orion: El refugio del corazón · Deshojando el Corazón de la Eternidad · Iluminación · Devoción